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Publicación original de Peter Krol, traducida por Sarah Oiler
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Montones de cristianos – incluyéndome a mí – hacen cosas tontas. Decimos cosas tontas y ejecutamos decisiones tontas.
Cada vez que hablo con alguien que se ofendió por un comentario hiriente y estúpido que fue dicho en el nombre de Jesús, quiero escribir un manual de instrucción oficial para el crecimiento cristiano. Sería algo así:
“Toma la Biblia. Léela, estúdiala. Aplícala con fuerza contra la cabeza.”
La primera esfera de la aplicación es la Cabeza. Es crítico que entendamos esto hoy en día. Conocer a Dios por medio de su Palabra cambiará tu manera de pensar.
Considera 1 Timoteo 4:16, donde Pablo anima a Timoteo a vigilar a sí mismo y su enseñanza, porque al hacerlo se salvará a sí mismo y a quienes lo escuchan.
Considera Efesios 4:22-24, donde Pablo describe el crecimiento cristiano como un proceso de tres pasos:
- Quitarse el ropaje de la vieja naturaleza.
- Ser renovados en la actitud de su mente.
- Ponerse el ropaje de la nueva naturaleza.
Considera Romanos 12:2, donde la transformación ocurre cuando un cristiano renueva su mente.
Considera Mateo 22:46, donde Jesús demostró tal sabiduría que sus oponentes no pudieron armarse de valor para pedir más preguntas taimadas.
Pero, ¿cómo hacemos esto?
En nuestro pecado, reemplazamos la verdad de Dios con una mentira (Romanos 1:25). Por eso, el arrepentimiento involucra hacer lo opuesto.
Por eso, tres pasos te permiten aplicar la Biblia a tu pensamiento.
- Primero, identifica lo que piensas.
- Segundo, identifica lo que Dios quiere que pienses.
- Tercero, empieza a pensar nuevos pensamientos.
Por ejemplo, ¿cómo aplicarías el propósito principal de Lucas 2: 1-21 (“Dios envió a Jesús para nacer para que pudiera salvar a los humildes y reinar sobre ellos con bondad. Esto glorifica a Dios al máximo.”) a tu cabeza?
- Normalmente pienso que necesito ser perfecto antes de que Jesús me preste atención. Debo pensar más en su glorioso rescate que en mi propio desempeño.
- Normalmente pienso que es algo malo cuando mis debilidades se revelan. En realidad, puede ser algo muy bueno.
- Normalmente pienso que necesito empezar a comportarme correctamente para poder guiar a otros. Es más importante que ellos me vean confiando en Jesús y dándole la gloria.
Y no olvides la aplicación hacia fuera también:
- ¿Expreso aprobación o decepción hacia los demás solamente por su desempeño? ¿O creo que, aunque Dios requiere la perfección, la proveyó en Cristo?
- Hay personas en mi vida que creo que, en el fondo, no pueden ser salvadas. Necesito arrepentirme de esa incredulidad y confiar en Dios y en su habilidad poderosa para obrar a través de los humildes.
- Generalmente pienso que no soy una persona sociable, que no tengo talento para evangelizar y que solamente puedo mostrar Cristo a otros por medio de mis acciones. Necesito aprender a verme a mí mismo como un embajador, testigo o portavoz del Señor Jesús.
¿Qué otras aplicaciones puedes pensar de Lucas 2?








