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Publicación original de Peter Krol, traducida por Sarah Oiler
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Para estudiar la Biblia, debemos observar, interpretar y aplicar. Necesitamos ver primero lo que dice el pasaje antes de poder descubrir lo que significa. Cuando entendemos su significado, estamos listos para conformar nuestras vidas a la voluntad de Dios.
A veces nos quedamos en la interpretación y nunca continuamos con la aplicación. Jesús dijo que estamos en peligro de ser arrastrados por una riada (Mateo 7:24-27).
Otras veces, nos apresuramos a cambiar pero aplicamos cosas incorrectas (no hemos interpretado cuidadosamente). Jesús dijo que estamos en peligro de perder de vista lo más importante (Mateo 23:23-24).
¿Cómo podemos tener éxito al pasar de la Interpretación a la Aplicación? Aquí hay dos consejos para ayudarte a construir un buen puente.
Consejo #1: Usar el propósito principal como guía
Es importante entender el propósito principal de un pasaje antes de empezar a aplicarlo. Usar el propósito principal hace más poderosa tu aplicación porque te enfoca en lo que Dios considera más importante. Tal aplicación es efectiva y satisfactoria.
Nota: Si estás en el Antiguo Testamento, hay un paso extra. Al determinar el propósito principal del autor, recuerda conectar el pasaje a Jesús antes de aplicarlo.
Consejo #2: Hacer buenas preguntas de “¿Ahora, qué?”
Durante la fase de interpretación, hicimos muchísimas preguntas. Los tipos principales son: ¿qué?, ¿por qué? y ¿ahora, qué? Ese tercer tipo de pregunta puede ser lo más difícil pero provee el puente entre la Interpretación y la Aplicación.
Demostremos esta transición mientras continuamos nuestro estudio de Lucas 2:1-21.
Determinamos que el propósito principal es: “Dios envió a Jesús para nacer, para que pudiera salvar a los humildes y reinar sobre ellos con bondad.” Esto glorifica a Dios al máximo.” Ahora preguntamos, “¿ahora, qué?”
Ahora, ¿qué diferencia hace el nacimiento de Jesús? Los humildes se pueden salvar. Su nuevo Rey es un Rey misericordioso.
Ahora, ¿qué tipo de personas se salvarán? Los humildes.
Ahora, ¿qué glorifica a Dios al máximo? Salvar y reinar sobre los humildes. Volver humildes a los grandes y poderosos del mundo.
Ahora, ¿qué tipo de persona soy si Jesús me ha salvado? No he hecho nada para ganar mi salvación. Simplemente soy otro ejemplo de Dios usando a los humildes para avergonzar a los poderosos. Soy un sirviente humilde con un Rey grande y misericordioso.
Ahora, ¿qué debería esperar de la vida cristiana? Porque Dios se dedica a glorificarse a sí mismo al salvar a los humildes, Él constantemente hará más profundo mi entendimiento de mi humildad y su grandeza. Este proceso quizás sea doloroso, pero generará un estilo de vida de alabanza y gratitud. Nada menos de lo que experimentó Jesús durante su nacimiento y vida.
Hemos construido nuestro puente y ahora estamos listos para aplicar el pasaje de una manera más específica. Durante las próximas semanas explicaré cómo hacer esta Aplicación efectivamente.







